El abordaje de las adicciones "requiere redes, vínculos y presencia territorial"
En Villa María se presentó el libro “Nadie se salva solo: la comunidad se organiza para dar respuesta a las adicciones en el contexto de una cultura del consumo y del descarte”, una obra que pone el foco en los consumos problemáticos y en el rol de la comunidad como herramienta de acompañamiento y salida.
Escrito por los presbíteros Pablo Viola y Santiago Vargas, propone una mirada que se aleja de las respuestas individuales y plantea que el abordaje de las adicciones requiere redes, vínculos y presencia territorial. En esa línea, el libro recupera experiencias concretas de los Hogares de Cristo, espacios que trabajan en distintos puntos del país acompañando a personas atravesadas por consumos problemáticos.
La publicación invita a pensar las adicciones no solo desde la sustancia, sino también desde el contexto social. Habla de una “cultura del consumo y del descarte”, donde ciertas vidas quedan al margen, y plantea la necesidad de reconstruir lazos comunitarios como parte central del proceso de recuperación. La idea de que “nadie se salva solo” atraviesa todo el libro como eje: salir implica hacerlo con otros.
Además de la reflexión, el libro baja a tierra prácticas y experiencias de acompañamiento, con un enfoque que prioriza la cercanía, la escucha y la inclusión. En ese sentido, se posiciona como un material tanto para quienes trabajan en territorio como para quienes buscan entender el fenómeno de las adicciones desde una perspectiva más amplia y humana.
La presentación se realizó en el Centro Integral Municipal para Personas Mayores “Papa Francisco” y contó con una intervención musical de Raúl Manfredini. Acompañaron la actividad el intendente Eduardo Accastello, funcionarios municipales y referentes locales. El mandatario hizo referencia a la transformación del ex El Gurisito (en barrio Santa Ana) en un centro de rehabilitación de adicciones.
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