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Queremos vivir: las calles del centro de Villa María se llenaron de mujeres y disidencias

Fotos. Cada 8M —aunque la fecha caiga un domingo y la marcha se haga al día siguiente— las calles se convierten en un espacio donde la palabra circula, la bronca se comparte y la memoria se sostiene.

 Las calles céntricas de Villa María volvieron a llenarse de voces, carteles y tambores este lunes 9 de marzo, cuando mujeres y disidencias se reunieron en el Teatrino del Parque de la Vida y salieron a marchar en el marco del 8M, el Día Internacional de la Mujer.

La marcha avanzó con intervenciones, música y palabras que fueron marcando el tono de una jornada atravesada por el reclamo, pero también por la necesidad de encontrarse.

El recorrido incluyó paradas frente al Municipio y en la zona de Tribunales, con performances y mensajes que apuntaron tanto a la realidad local como al escenario político nacional.

La movilización fue convocada por la Asamblea Transfeminista de Villa María, que en un documento difundido previamente resaltó que el ajuste económico impacta con mayor fuerza sobre mujeres y disidencias, especialmente en los sectores más precarizados del trabajo.

En ese texto también se cuestionan las políticas del gobierno nacional encabezado por Javier Milei, por el proceso de desregulación laboral, pérdida de derechos y debilitamiento de políticas públicas vinculadas a la prevención de la violencia de género.

Pero más allá del documento, la marcha tuvo ritual colectivo. Una manera de poner el cuerpo en la calle para nombrar lo que duele y también para recordar por qué se sigue marchando.

Durante la jornada se mencionó además el primer femicidio registrado este año en la ciudad, un hecho que atravesó la movilización y que volvió a poner sobre la mesa el reclamo por políticas de prevención, acompañamiento y justicia. Fue un grito por Delfina Aimino.

Entre consignas, canciones y aplausos, la columna siguió avanzando por el centro. Porque cada 8M —aunque la fecha caiga un domingo y la marcha se haga al día siguiente— las calles se convierten en un espacio donde la palabra circula, la bronca se comparte y la memoria se sostiene.

“Queremos vivir”, se escuchó en momentos de la jornada.

Una consigna simple, pero suficiente para explicar por qué, una vez más, las calles de Villa María volvieron a llenarse de mujeres y disidencias.

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